Ediciones Mareiwa
Bogotá, D.C
LA BOTELLA DE CHAMPAN
Presentación
La espiritualidad ha sido una
constante desde la aparición del hombre sobre la tierra.
El origen, el ser, la vida, la existencia, la muerte, son temas recurrentes que
ocuparán la mente humana siempre, no importa cuánto avance
la tecnología o qué tanto las máquinas reemplacen
los brazos, los cuerpos y los cerebros de los hombres.
En esta breve
novela, el profesor William Díaz Cardona nos coloca frente a la espiritualidad vista
desde las relaciones de pareja, planteando una crítica a
la forma como tradicionalmente se llevan estas
relaciones, tanto en la juventud como en la edad madura, tanto
en la sencilla amistad, como en una relación amorosa duradera,
llámese matrimonio o de cualquier otra manera.
Si bien desde el
punto de vista literario esta obra puede verse apenas como un inicio
bien intencionado, en donde no se puede identificar todavía
un estilo o una tendencia del escritor, sí
vale la pena examinar el fondo de esa intención, es decir, tratar de
entender la idea metafísica en las relaciones
diarias comunes y corrientes. Ver la
importancia de la filosofía como instrumento
útil para mejorar los vínculos entre las personas de una sociedad y una
época que, como la nuestra, cosifica al ser humano y convierte todo trato interpersonal
en un vulgar negocio Además, el autor trata de formular un planteamiento que se
opone a palabras y frases comunes, con que nos han domesticado durante tanto
tiempo.
Si el lector de
este libro es una persona de mente inquieta, ávida de nuevos razonamientos,
encontrará en esta historia, en apariencia simple, una manera diferente de ver
las relaciones de pareja, un enfoque distinto de la amistad y una forma más
amena de entender la filosofía.
Como sea, el libro
del profesor William Diaz Cardona, en forma didáctica tocará las fibras más
íntimas de aquellas personas en las cuales lo espiritual ocupa un lugar
preponderante, por encima del mercantilismo actual imperante.
JOSÉ GABRIEL CRUZ
UNO.
Sonó el timbre. Eran las dos de la tarde.
Santiago sintió extrañeza, no esperaba a
nadie Era un fin de semana seguido de lunes festivo. No quiso salir de la
ciudad, prefirió quedarse en casa,
para disfrutar de la lectura, escuchar
música y estar solo. Le gustaba la soledad. Durante la semana se ocupaba en
labores de docencia y a veces
dictaba conferencias.
-¿Quién es?. Preguntó
desde la ventana. La saliente del segundo
piso no dejaba ver quién había llegado.
-Yo. Contestó Juliana, retrocediendo unos pasos para que
la viera. Santiago supo disimular el asombro y rápidamente descendió para abrirle.
-¿Hola, como estás?.
-Muy bien. Contestó ella, al tiempo
que tendía la mano para saludar.
-¿Se puede saber qué haces por aquí?. Le preguntó mientras subían a la segunda planta.
-Vine a pasar el
fin de semana contigo. Contestó y dejó
caer sobre el sofá un bolso de estudiante, en el que traía prendas de vestir. - Si tú lo permites. Agregó.
Santiago estaba
desconcertado por la espontaneidad de la
joven. Sólo dijo:
-No hay problema, ¿pero tus padres?
-No se preocupe, confían
en mí y yo confió en ti. Respondió
con seguridad. -Además, soy mayor de edad.
-¡Tan
mayor!. Murmuró él al sonreír. Todavía tienes pañales
en... ¿y en qué plan vienes?. Preguntó en tono serio.
-¿Cómo
así, que en qué plan?. Como siempre lo hemos
sido, amigos, nada de nada. Respondió riéndose.
Ella estaba en los veintiún años y él le llevaba como dos décadas, entre ambos existía una sana amistad;
aunque él no se negaba a sí mismo, que algo de la joven le atraía. Se sentía molesto por eso. Ella se daba
cuenta que Santiago ejercía una influencia especial, pero
no le gustaba que fuera tan independiente y seguro de sí mismo.
Cada uno se acomodó en un mueble diferente mientras tomaban refresco.
Juliana pensaba. "A la menor
oportunidad, lo intentaré, la
verdad es que tengo miedo, vamos a ver que pasa". Se percató que Santiago la observaba.
-Te noto un poco nerviosa, ¿ qué te sucede?.
-A mi nada, bobadas que me preocupan.
Y tanteando el
terreno, le preguntó:
-¿Cierto que en la vida, uno debería ser arriesgado?.
-Eso depende de las circunstancias y de los ideales que uno tenga.
Contestó Santiago serenamente.
Juliana pensó: "La situación no es tan fácil".
Santiago se dirigió hasta el equipo de sonido, Juliana aprovechó y se paró a su lado.
-¿Qué vas a colocar?.
-Clásica. Respondió Santiago........
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