jueves, 9 de mayo de 2013

LIBRO: LA BOTELLA DE CHAMPAN



Libro publicado el 2 de junio de 2000 por William Díaz Cardona

Ediciones Mareiwa

Bogotá, D.C


LA BOTELLA DE CHAMPAN


Presentación


            La espiritualidad ha sido una constante desde la aparición del hombre sobre la tierra. El origen, el ser, la vida, la existencia, la muerte, son temas recurrentes que ocuparán la mente humana siempre, no importa cuánto avance la tecnología o qué tanto las máquinas reemplacen los brazos, los cuerpos y los cerebros de los hombres.


En esta breve novela, el profesor William Díaz Cardona nos coloca frente a la espiritualidad vista desde las relaciones de pareja, planteando una crítica a la forma como tradicionalmente se llevan estas relaciones, tanto en la juventud como en la edad madura, tanto en la sencilla amistad, como en una relación amorosa duradera, llámese matrimonio o de cualquier otra manera.


Si bien desde el punto de vista literario esta obra puede verse apenas como un inicio bien intencionado, en donde no se puede identificar todavía un estilo o una tendencia del escritor, sí vale la pena examinar el fondo de esa intención, es decir, tratar de entender la idea metafísica en las relaciones diarias comunes y corrientes. Ver la importancia de la filosofía como instrumento útil para mejorar los vínculos entre las personas de una sociedad y una época que, como la nuestra, cosifica al ser humano y convierte todo trato interpersonal en un vulgar negocio Además, el autor trata de formular un planteamiento que se opone a palabras y frases comunes, con que nos han domesticado durante tanto tiempo.


Si el lector de este libro es una persona de mente inquieta, ávida de nuevos razonamientos, encontrará en esta historia, en apariencia simple, una manera diferente de ver las relaciones de pareja, un enfoque distinto de la amistad y una forma más amena de entender la filosofía.


Como sea, el libro del profesor William Diaz Cardona, en forma didáctica tocará las fibras más íntimas de aquellas personas en las cuales lo espiritual ocupa un lugar preponderante, por encima del mercantilismo actual imperante.



JOSÉ GABRIEL CRUZ


UNO.



Sonó el timbre. Eran las dos de la tarde. Santiago sintió extrañeza, no esperaba a nadie Era un fin de semana seguido de lunes festivo. No quiso salir de la ciudad, prefirió quedarse en casa, para disfrutar de la lectura, escuchar música y estar solo. Le gustaba la soledad. Durante la semana se ocupaba en labores de docencia y a veces dictaba conferencias.

-¿Quién es?. Preguntó desde la ventana. La saliente del segundo piso no dejaba ver quién había llegado.

-Yo. Contestó Juliana, retrocediendo unos pasos para que la viera. Santiago supo disimular el asombro y rápidamente descendió para abrirle.

-¿Hola, como estás?.

-Muy bien. Contestó ella, al tiempo que tendía la mano para saludar.

-¿Se puede saber qué haces por aquí?. Le preguntó mientras subían a la segunda planta.

-Vine a pasar el fin de semana contigo. Contestó y dejó caer sobre el sofá un bolso de estudiante, en el que traía prendas de vestir. - Si tú lo permites. Agregó.

Santiago estaba desconcertado por la espontaneidad de la joven. Sólo dijo:

-No hay problema, ¿pero tus padres?

-No se preocupe, confían en mí y yo confió en ti. Respondió con seguridad. -Además, soy mayor de edad.

-¡Tan mayor!. Murmuró él al sonreír. Todavía tienes pañales en... ¿y en qué plan vienes?. Preguntó en tono serio.

-¿Cómo así, que en qué plan?. Como siempre lo hemos sido, amigos, nada de nada. Respondió riéndose.

Ella estaba en los veintiún años y él le llevaba como dos décadas, entre ambos existía una sana amistad; aunque él no se negaba a sí mismo, que algo de la joven le atraía. Se sentía molesto por eso. Ella se daba cuenta que Santiago ejercía una influencia especial, pero no le gustaba que fuera tan independiente y seguro de sí mismo.

Cada uno se acomodó en un mueble diferente mientras tomaban refresco.

Juliana pensaba. "A la menor oportunidad, lo intentaré, la verdad es que tengo miedo, vamos a ver que pasa". Se percató que Santiago la observaba.

-Te noto un poco nerviosa, ¿ qué te sucede?.

-A mi nada, bobadas que me preocupan.

Y tanteando el terreno, le preguntó:

-¿Cierto que en la vida, uno debería ser arriesgado?.

-Eso depende de las circunstancias y de los ideales que uno tenga. Contestó Santiago serenamente.

Juliana pensó: "La situación no es tan fácil".

Santiago se dirigió hasta el equipo de sonido, Juliana aprovechó y se paró a su lado.

-¿Qué vas a colocar?.
-Clásica. Respondió Santiago........

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