jueves, 6 de noviembre de 2014




DIGNIDAD Y VIOLENCIA


Con este  escrito, se busca hacer una reflexión acerca de esa  línea que debe haber entre Dignidad y Violencia, teniendo a la primera como  valor superior y la segunda según palabras de Karl Pooper, como una degradación de la moral.

Para tratar de lograr el objetivo, se toma como referencia, las distintas interpretaciones que sobre estos  términos han hecho grandes pensadores, ya desde el punto de vista político o filosófico, porque ante todo esta reflexión es un esfuerzo por ayudar a  tomar  conciencia, de lo que significa e implica respetar al otro.

Conjugar estas dos categorías es lo difícil, para saber hasta dónde debe llegar la violencia para defender la dignidad. Desde la época antigua diversos pensadores de diferentes maneras han defendido la guerra. Las fundamentaciones toman cuerpo también en filosofías de la historia e incluso  justifican la guerra considerándola legitima o como proceso  ineludible, o providencial, regenerador, vital, benefactor,  inscrito en una perversidad congénita de lo humano, dando por descartado las posibilidades de la mediación de la conciencia humana y su inteligencia, de la moral, de la razón, de la libertad y la voluntad de influir para impedir la guerra.

Calicles, estará entre los que darán inicio a esa tradición que defenderá el derecho del más fuerte; dice: “es que el más fuerte mande al más débil” lo que será conforme a la naturaleza “aunque quizá no se consulte la ley que los hombres han establecido”. 

Trasímaco por su parte, defenderá la idea que “la justicia es el interés del más fuerte” y de modo escéptico será un convencido del imperio de lo injusto impuesto por la presión y el predominio de los más fuertes

En el mismo sentido se pronunció Aristóteles, cuando consideró que es la naturaleza quien impone a los hombres las diferencias, pues hace que unos nazcan más fuertes y otros más débiles, unos con capacidad para mandar y otros para obedecer.

El divino Platón en sus diálogos, básicamente en la república, recomienda entrenar a los jóvenes más fuertes para la guerra, porque  la ciudad- estado hay que defenderla.

Entrando a la época moderna encontramos a Maquiavelo está en el preludio de esa perspectiva que se impone en Occidente, al reconocer la “realidad efectiva” de la política, en la que la moral es sólo un factum a considerar en función de los fines de aquella cuya lógica no repara en los medios que haya que utilizar incluyendo allí la violencia y la guerra; la justificación maquiaveliana del recurso a la violencia se hace en el horizonte moderno de la política como ciencia, dirigida por la razón, ya no articulada y supeditada a la ética.  El Florentino ante esa realidad advertirá al gobernante que “es menester que tenga el ánimo dispuesto a ..  no apartarse del bien, mientras pueda, sino a saber entrar en el mal, cuando hay necesidad” y por ello la validez del recurso a la violencia. 

Desde éste punto de partida es entendible que para Maquiavelo el recurso a la fuerza sea insoslayable así para él ésta sea la forma de combatir propia de los animales no de los hombres, es la parte bestial que el gobernante necesita combinar; los principales fundamentos del Estado son las buenas leyes y las buenas armas.  Acudir a las armas no sólo es la extrema ratio del poder político sino que poseerlas y prepararse para la guerra es condición de su sobrevivencia; la fuerza está en función del mantenimiento del ordenamiento político, de la seguridad del Estado y del bien del conciudadano según el célebre tratadista; además considera que las armas y la guerra se hacen justas y piadosas cuando son la única esperanza de un pueblo. 

Esta violencia constructiva es laudable así como lo es digna de censura la violencia “que estropea”; en Maquiavelo hay una economía de la violencia.  En esencia, para este autor la vida social resulta improcedente si no se cuenta con la fuerza para defender sus logros.

Los contractualistas aportarán la ficción de una condición natural donde la guerra es acompañante ineludible e incluso necesaria. 

Hobbes a partir de su estado de “guerra de todos contra todos”, construirá su “modelo del miedo” dando vida a un monstruo cuyo poder atemorice a ese homo-lupus appetitionis; ese Estado absolutista aplicará la violencia porque es depositario de la misma, usará la espada porque sin ella no valen los pactos y será el referente de la justicia. 

Locke contempla esa misma proclividad a la guerra en el estado de naturaleza y su sociedad política nacida del consentimiento de los individuos tendrá como distinción castigar la agresión a los derechos naturales lo que solo se podrá hacer si hay un poder que disponga de la violencia disuasiva y punitiva;  pero el principio que arguye no para rechazar la violencia sino para aceptarla, incluso como resistencia, es un frágil cálculo utilitario de si hay violación del pacto.

Para Kant la violencia es componente insoslayable de lo que denomina “insociable sociabilidad” que caracterizaría lo humano; la precariedad del estado de naturaleza al que alude deviene de la inseguridad y la amenaza constante que significa, incluso los Estados en esta situación adquieren el derecho a hacerse la guerra; aunque la Razón se impone superar tal condición, en últimas la guerra es una adecuación al “plan de la Naturaleza” para avanzar hacia una paz perpetua. 

En Kant se evidencia eso que Harris denomina “curiosa fe decimonónica en la capacidad de la violencia y la lucha para provocar un perfeccionamiento social ilimitado”

Para Hegel la guerra es una situación de violencia, por cierto asociada a una “totalidad convertida en fuerza” ;  pero la violencia no solo se expresa en el enfrentamiento de lo que él denomina otra “totalidad hostil”, también ella se expresa en el maltrato al cuerpo afectando la libertad del individuo en tanto que en aquel está la existencia de ésta, o se manifiesta en la injusticia del delito contra el derecho o la voluntad libre exterior, por eso reconoce como justo y necesario la violencia contra la violencia primera

En palabras de Clausewitz: “La guerra es la mera continuación de la política por otros medios”, “una realización de la política por otros medios”.  Esta es una afirmación que expresa de manera categórica esa escisión, entre ética y política.  Si la política se atiene a los fines a conseguir, entonces ella no se atiene a principios o al deber, ella tiene su lógica y lo que cuenta son los resultados, los fines a lograr; y si para ello hay que utilizar la guerra entonces lo hará sin cargos de conciencia.  Como ejemplo vemos a las grandes multinacionales que en nombre del progreso y en la búsqueda de materias primas, arrasan poblaciones enteras si es necesario, porque la vida no se detiene, ésta es avance.

Weber lo señalará de manera más taxativa: “El medio decisivo de la política es la violencia”, la política opera con “medios tan específicos como el poder que se apoya en la violencia”.  Este autor será el que aporte otro componente paradigmático del Estado en la Modernidad y otro emblema de la misma: El Estado se definirá por la pretensión a “el monopolio legítimo de la coacción física” para mantener el orden

Algunos otros personajes han hecho ofrendas teóricas, a propósito de la guerra, a un nuevo Moloc, la historia, donde los sacrificados son precisamente los pueblos. 

Como lo reseña Bobbio, para De Maistre la guerra es divina y “asume la figura de un continuo sacrificio’’, para Victor Cousin ‘‘la guerra no es otra cosa que un intercambio sanguinario de ideas a golpes de espada y de cañón’’, para el darwinismo social es “el medio para la sobrevivencia de los más aptos’’; en fin, se puede suscribir con Bobbio que para estos y otros escritores ‘‘ la guerra y la violencia en general, comparada al fuego regenerador...suscitaba admiración y respeto, al punto de que la saludaban como el hecho que habría salvado a la civilización” del pacifismo democrático y burgués. 

El estratega y teórico prusiano de la guerra Helmuth von Moltke afirmará que en ella es donde “se despliegan las nobles virtudes de los hombres, el coraje, la renunciación, la lealtad al deber y la disposición al sacrificio ante el azar de la vida”


Bobbio hace una clasificación de las teorías que justifican la guerra en providencialistas teologizantes y racionalizantes; finalistas que conciben la guerra como progreso moral, cívico y técnico y finalistas naturalistas como p.e.  los darwinistas sociales. 

En fin, estas terminan justificando la violencia y la guerra como estado natural de la vida, convirtiendo este supuesto en axioma ético-moral, en “petición de principio” para valorar desde allí las acciones humanas y el lugar de los conflictos.

Queda pues claro que son muchos los autores, pensadores, que de una u  otra manera han defendido y defienden  la guerra, la violencia, y paradójicamente es a los que más se les da difusión.   Más bien son pocos los que han abogado por el respeto a la dignidad de la persona, podríamos decir que con  Henry Dunant,  fundador de la Cruz roja Internacional, se inicia este deseo de buscar respetar al otro, pero fue  Mahatma Gandhi, quien mejor  ejemplo dio, cuando se opuso a  la violencia, como  único camino o medio para resolver las diferencias.

 Muchos dirán que a los que defienden la violencia, hay que entenderlos e interpretarlos de acuerdo al contexto, pero no dicen que su filosofía o concepción del hombre, del universo, también hay que entenderla, interpretarla de acuerdo a la clase social a la que pertenecen, y precisamente eso es lo que defienden, pues es un tanto  difícil, hacer una reflexión objetiva, cuando se  está ubicado en uno de los extremos, porque necesariamente se  toma partido, y de esta manera el  pensar se ve afectado por  la ideología propia de su clase social,  y desde luego se cae en el subjetivismo.

Algunos autores, como Herman Hesse, Fedor Dostoievski, nos han dicho que en cada persona, anidan dos fuerzas, que están en constante lucha por imponerse la una a la otra, esas energías son de un lado la parte animal, instintiva, que se mueve ciegamente, a cumplir a saciar su inclinación, y la otra es la parte divina, que tomando como soporte  a la misma materia, busca  elevarse a esferas superiores. En otras palabras en cada uno de nosotros hay una parte irracional,  y una racional.  Cuando la primera actúa, sólo hay   destrucción, lo efímero. La segunda está constantemente encausando esa parte bestial, porque desde luego la energía dirigida en debida forma, produce resultados armoniosos.


Para concluir debo decir que hay una fuerza, energía o sustancia infinita, llamada de diferentes maneras por los pensadores y místicos. Esta energía llamada por Lao Tsé el tao, por la filosofía Hermética, el TODO, y por la filosofía de Parménides, el Ser, tiene tanto de largo como de ancho, es  decir que es infinita, ilimitada.  Se extiende  a todo. Cuando producto del razonar se descubre que en cada persona, hay una parte de ese ser, o mejor que el ser se expresa a través de cada uno de nosotros, como lo dice  uno de los valores de la universidad, ”El respeto a la diversidad”, se empieza a ser consciente que se debe respetar al otro, porque somos expresión de una misma unidad- sustancia, y que son los  sentidos,  la parte animal, los que nos hacen creer en la separatidad de las cosas. 






















domingo, 5 de octubre de 2014





 USO DE LAS TICS EL AULA



La universidad 2.0 admite el empleo de los parámetros de la web colaborativa para obtener una universidad más social en la cual los integrantes de la misma puedan participar de forma abierta e interactiva. 

En la actualidad no existe una definición exacta y aceptada del término Universidad 2.0, lo cual hace que  numerosas interpretaciones del concepto en función del ámbito de aplicación del mismo y el perfil del autor. La Universidad concurran 2.0 es un enfoque de educación superior orientado a mejorar, enriquecer y acelerar el aprendizaje de los alumnos en la Universidad utilizando las posibilidades de las herramientas de la semántica y la web 2.0 (redes sociales para aprender y trabajar). 

Las herramientas más utilizada para llevar a cabo la Universidad 2.0 se encuentra: las tipo blog académico-divulgativo (edublogs, weblog, videoblog,), redes sociales, feeds, agregadores de fuentes RSS, (formato para la sindicación de contenidos de páginas web), o Atom, que informan en tiempo real de las actualizaciones. Igualmente han surgido Widgets, gadgets, los miniblogs con twitter, wikis, podcast para conferencias y clases, videocast, e-pizarra, e-portafolio, PLEs (personal Learmning Enviroment), o mundos virtuales como Second Life que recrea espacios docentes o servicios de biblioteca.